Más Vale Simular Que Lamentar

Por: Víctor Zarza Dávalos

El otro día, en una planta de producción, me encontraba dando un curso de seguridad personal. Durante un descanso, uno de mis participantes me comentaba, preocupado, que en su colonia el índice de asaltos al transporte público iba en aumento.  “Qué debemos hacer”, me preguntó. Mi respuesta no lo dejó del todo satisfecho, creo que lo dejó decepcionado de mí, por decir lo menos; tengo la impresión de que esperaba escuchar algo diferente. “Simular”, le respondí. Y es que, en la situación que vive nuestro país con respecto a la delincuencia, ¿qué más puede recomendar un instructor que no sea practicar? Después de todo, más vale simular que lamentar, ¿cierto?

La preocupación de mi participante, iba más allá de estar angustiado por perder un celular, un reloj, una cartera con sus identificaciones personales y el efectivo que en el momento del asalto lleve consigo; lo que realmente lo tenía preocupado, era que esta banda que estaba operando en esa localidad, tenía la costumbre de elegir a una bella chica que fuera en el transporte (combis), bajar al resto del pasaje y llevársela con ellos con la intención de consumar un ataque sexual. “¡Dios mío!”, me alarme. “¿Qué pasaría si en ese transporte viaja un padre con su hija?  Y ¿Cómo reaccionaría ese padre cuando el delincuente le pidiera que se bajara y dejar a su hija?”, me cuestione. La respuesta que encontré en mí, no se la quise comentar, pero, estoy seguro, que una casa perdería al pilar de la familia. “Más vale simular que lamentar”, le insistí a mi cursillista.

Un simulacro es un ensayo previo a una situación de emergencia, el cual nos permite imaginar un posible escenario, y de esta forma, diseñar un plan con la finalidad de reaccionar de una manera correcta durante el evento.

Retomando el caso que me platicó mi cursillista y relacionándolo con la definición de simulacro que acabo de exponer, me pregunto: ¿qué pasaría si el padre y la hija, en un tiempo libre que tengan, platican esta situación y establecen un plan para cuándo suceda? No puedo garantizar que el asalto no ocurra, porque es bien sabido que la prevención no evita el evento, solo ayuda a disminuir el impacto final; tampoco puedo garantizar que el padre y la hija salgan ilesos, pero, considero, que tendrían más oportunidad de sobrevivir practicando antes que reaccionando en el momento, donde en muchas ocasiones, las reacciones que tenemos son producto del sentido de sobrevivencia del ser humano y basados en lo que dicta nuestro corazón cuando vemos a un ser amado en peligro.

La participación en simulacros, de parte de todos nosotros, debe ser con seriedad. No sabemos cuándo pueda ocurrir realmente la emergencia, y en ese momento, ya no hay tiempo de nada. Podemos simular en casa, en el trabajo, en la escuela, en el supermercado, o en cualquier otro lugar que frecuentemos. Un simulacro se puede preparar para una emergencia médica en casa, para un sismo, un incendio, etc. Más vale simular que lamentar.

Mi tinta se ha agotado. Requiero una pluma de relevo.

Ing. Víctor Zarza Dávalos.

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